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A su vez, la competencia es el alma de la democracia.

Sin embargo, para competir en busca del voto ciudadano, es necesario tener algo que ofrecer… y esto es precisamente la oferta política. Esta debe ser diferente de la de nuestros contendientes, altamente significativa para el elector, y presentada de un modo persuasivo. Cuando un candidato no tiene nada que ofrecer, necesita seducir por simpatía, lo cual es una oferta bastante pobre como para motivar al elector a acudir a las urnas, y se convierte en causa del alto margen de abstencionismo.

Otro importante aspecto por considerar, es la confusión relativa a la comunicación política. Así como el instrumento de la persuasión comercial es la publicidad, la propaganda es el instrumento de la comunicación política y todo intento de difundir ideas. La publicidad siempre ofrece productos y servicios y la propaganda hace propuestas conceptuales.

Planteamientos políticos, religiosos, sociales, educativos, filosóficos, culturales o incluso campañas filantrópicas, de cambios de hábitos socioculturales o de estilo de vida, como son las que realiza el sector salud, deben ser desarrolladas bajo los lineamientos de la propaganda. La propaganda, al igual que la publicidad, también recurre al apoyo de los medios masivos de comunicación, aunque con un formato comunicacional diferente. continua...

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